Luis Antonio Quizhpe

Como ya se dijo el sumak kawsay o Buen vivir es un eje esencial de la educación, “en la medida en que el proceso educativo debe contemplar la preparación de los futuros ciudadanos para una sociedad inspirada en los principios del Buen vivir, es decir, una sociedad democrática, equitativa, inclusiva, pacífica, promotora de la interculturalidad, tolerante con la diversidad, y respetuosa de la naturaleza”.

En ese marco, los ejes transversales son fuerzas dinámicas que permiten contextualizar los contenidos del currículo y enfatizar los aspectos significativos en circunstancias específicas. Dichos ejes, por si mismos no presentan contenidos propios sino que asoman como respuestas a los problemas que afectan a la humanidad en su macro, meso o micro sistemas y, por lo cual deben ser tratados en los procesos educativos.

De ahí que “el eje transversal invita a resignificar las relaciones de enseñanza y aprendizaje generando un puente entre el conocimiento científico y el saber cotidiano, es decir, el tratamiento parte de los contenidos de las disciplinas o de las áreas de estudio hasta llegar a situaciones vivenciales, de la vida real, a fin de modificar comportamientos individuales y sociales”.

En la nueva propuesta de fortalecimiento curricular, el Buen vivir o el sumak kawsay es el hilo conductor de los ejes transversales concebidos como “grandes temáticas que deben ser atendidas de acuerdo a la proyección curricular, con actividades concretas integradas al desarrollo de destrezas con criterio de desempeño en cada área de estudio”.

Desde una visión general, los ejes transversales, abarcan temas como: La interculturalidad, la formación de una ciudadanía democrática, la protección del medioambiente, el cuidado de la salud y los hábitos de recreación de los estudiantes y la educación sexual de los jóvenes. La interculturalidad, en el sentido de reconocimiento a la diversidad de manifestaciones ético-culturales en las esferas local, regional, nacional y planetaria, desde una perspectiva de respeto y valoración a cada una de estas expresiones.

La formación de una ciudadanía democrática, entendida como “el desarrollo de valores humanos universales, el cumplimiento de las obligaciones ciudadanas, la toma de conciencia de los derechos, el desarrollo de la identidad ecuatoriana y el respeto a los símbolos patrios, el aprendizaje de la convivencia dentro de una sociedad intercultural y plurinacional, la tolerancia hacia las ideas y costumbres de los demás y el respeto a las decisiones de la mayoría”.

La protección del medioambiente, como la interpretación de los problemas medioambientales y sus implicaciones en la supervivencia de las especies. El cuidado de la salud y los hábitos de recreación de los estudiantes, concebido como el desarrollo biológico y sicológico acorde con las edades y el entorno socio-ecológico, los hábitos alimentarios e higiene. Y, la educación sexual en los jóvenes, entendida como el conocimiento y respeto por la integridad de su propio cuerpo, el desarrollo de la identidad sexual y sus consecuencias sicológicas y sociales, la paternidad y maternidad responsables.

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla